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lunes, mayo 14, 2012

No es delirio, Forestal comienza en la plaza y termina en el cielo

UNO
En las aguas del tranque de Forestal habitaban, en los años de nuestra infancia, en gran cantidad y exuberancia, esas especies míticas, poco vistas y de difícil clasificación taxonómica, comúnmente llamadas "cueros". Seres raros, medio vegetales y medio cualquier cosa, que, según el relato de los más antiguos del barrio, se tragaron vacas enteras y arrastraron, hasta las profundidades ciegas, a cerdos vagabundos y sedientos que acostumbraban beber de las aguas del tranque de Forestal, después de alimentarse y retozar en las pasturas que le rodeaban.
DOS
Las garzas que emergen desde los frondosos manchones verdes litorales del tranque han volado desde el calor húmedo del fondo africano y antes de degustar la primera pocha, cumplieron con volar en torno del cuerno de un rinoceronte, rito que acostumbran cumplir antes de emprender el vuelo hacia las templadas aguas forestalinas.
TRES
Extranjeras o no, propias de aquí o de allá, eso importa poco. Lo realmente importante está en el brillo de los ojos de las taguitas, los huairavos y los cormoranes que las ven llegar, o como cuenta un antiguo vecino, las ven emerger desde los frondosos manchones verdes litorales del tranque de Forestal.
CUATRO
Desde la avenida El Sol o bien desde el patio de la escuela San Isidro, aún puedo ver mi infancia, en el rojo intenso de los cardúmenes de carpas que brillaban al emerger de las aguas del tranque, intentando averiguar si el azul del cielo era el famoso mar que otros peces han conocido y que ha dado pie a tantos sueños e intentos por alcanzarlo, siempre de manera fallida y húmeda, como ha ocurrido con tanto sueño y aspiración tremenda.

viernes, mayo 06, 2011

lagartijas

Concón
vuelvo a la orilla
del mar
a las viejas rocas
de la infancia
un limón encontrado
me acompaña
las ruidosas olas
sobreviven al cemento
los ciclistas
los atletas
los caminantes
viven Concón
sin enterarse del peligro
al igual
que las margaritas
amarillas a mis pies
las algas empecinadas
los ignorados pelícanos
las verdes lagartijas
salen de sus escondites
anuncian al sol incandescente
a pesar de mis miradas
invisibles

Álvaro Inostroza Bidart
Concón