jueves, agosto 11, 2016
Corazón de Espino
viernes, abril 17, 2015
Nueva flor descrita para Valparaíso y Viña del Mar: Alstroemeria marticorenae.
Hace un
mes Patricio me informa que la humilde alstroemeria de los cerros de Viña ha
sido descrita como una nueva especie de alstroemeria, denominada Alstroemeria
marticorenae, en homenaje al botánico chileno Clodomiro Marticorena. Además,
señala que debiera convertirse en la Alstroemeria propia de Viña del Mar y
Valparaíso, y que crece en los cerros y caminos de las Palmas, Agua Santa,
Limonares, Sausalito, Gomez Carreño, Reñaca Alto, Laguna Verde, hasta Zapallar
por el norte y Algarrobo por el sur.viernes, noviembre 08, 2013
Guía de Flora Nativa de El Salto y Forestal

(Pasados algunos años las alternativas anteriores no están disponibles. Solicítenme la guía en comentarios indicando correo electrónico y envío el PDF por WeTransfer)
Las áreas naturales del sur de la Comuna de Viña del Mar (Rodelillo, Forestal Alto y El Salto) están incluidas en una zona mayor declarada Reserva de la Biósfera por la UNESCO, y abarca desde el parque de La Campana por el Oriente, pasando por el Lago Peñuelas y llegando a los acantilados de Playa Ancha por el Oriente. Esta zona tiene una rica biodiveresidad de vegetación de tipo mediterránea, y la especie emblemática es la palma chilena, la que se encuentra concentrada en dos palmares mayores: Ocoa y El Salto.
El Palmar El Salto fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1998, y protege 328 hectáreas, distribuidas en 4 polígonos (El Quiteño, Siete Hermanas, Alto Tranque y Rodelillo). La figura de la página del frente, muestra una fotografía aérea de toda el área y la ubicación de las palmas en puntos verdes. Ocupando técnicas de Sistema de Información Geográfica se han contado más de 9800 palmas.
El estudio de la línea base ambiental identificó 291 especies de plantas (Listado de Flora Vascular. Palmar El Salto), en su gran mayoría nativas, de las cuales 21 son especies en categoría de conservación. Cabe destacar que la vegetación del área es característica del clima mediterráneo, de estaciones secas prolongadas, calurosas y lluvias de inviernos fríos. Este clima benigno para el ser humano, concentra históricamente una gran cantidad de población y ciudades en todo el mundo, y la vegetación mediterránea original desplazada por la agricultura y las ciudades se hace cada vez más escasa. En el caso de Chile, la vegetación mediterránea corresponde a la zona centro-norte (regiones IV a VII), y se considera un punto de biodiversidad de interés mundial, por su alto endemismo y nivel de amenaza (hot spot).
domingo, agosto 16, 2009
Guía de las Orquídeas de la Quinta Región
El nuevo libro del Taller La Era maravilla como encontrar una orquídea perdida por años. Hojeando el prólogo destaco párrafos de Philip Seaton (Kew Royal Botanic Gardens):
Me produce una gran admiración los autores de este “pequeño gran libro”, el cual me dibujó una sonrisa al sólo ver las primeras páginas.
Reconocidos expertos en su área, (Sergio Elórtegui y Patricio Novoa) comprenden la importancia de la educación y la relevancia de compartir ese entusiasmo por el tema que les compete con una gran audiencia, y lo que es más, entusiasman a los jóvenes a no solo aprender los temas en sus salas de clases sino a salir a terreno y participar de una conversación práctica.
Patricio Novoa presentando el libro (Jardín Botánico, 8 de agosto)
jueves, noviembre 23, 2006
Orquídeas en Palmar El Salto
Chloraea suaveolens
Chloraea cristata
Chloraea gavilu
Chloraea bletioides
Chloraea disioides
Chloraea galeata
Chloraea multiflora
lunes, agosto 21, 2006
Flores de invierno
jueves, julio 27, 2006
El palmar de El Salto


Muertos de calor y luego de algunas caídas en el descenso llegamos al fondo, donde pudimos beber del agua cristalina y luego determinar qué sectores afectaría el trazado, cuyos planos llevábamos con nosotros. Pudimos apreciar que el trazado afectaba la parte más densa del palmar, contrariamente a la información manejada en ese entonces a nivel del MOP. La calidad del palmar en la quebrada y en sus laderas era impresionante: matorral nativo, orquídeas, y una palma nueva, aún sin tronco en el área del portezuelo que une esta quebrada con su hermana mayor, la quebrada El Quiteño. Lamentablemente no volví a encontrar este ejemplar pues quedó justo en el trazado donde se construyó la vía.
Una vez determinado que el trazado impactaba altamente las quebradas densamente pobladas de palmas, se hicieron múltiples esfuerzos para lograr la modificación del trazado que al pasar sobre la cascada media de la Quebrada El Quiteño arruinaba el panorama más espectacular del área y que dio origen a la toponimia del sector: El Salto. Tras este propósito estuvo el alcalde de la época y la unanimidad de los concejales, la CONAF y el CODEFF.
El objetivo mayor no se logró, la modificación del trazado para salvar la cascada implicaba la construcción de un viaducto absolutamente fuera de presupuesto. Sin embargo hubo logros importantes como el compromiso del MOP para considerar la ubicación de las palmas en el trazado en detalle de la vía, con el propósito de evitarlas, y en las zonas de mayor densidad, el transplante de los ejemplares fuera de la franja vía, tal como puede verse actualmente en ciertas zonas del camino.
Además, esta preocupación ya instalada por la conservación del palmar, impulsa la gestión por la declaratoria de Santuario de la Naturaleza, y una mirada conservacionista para planificar el territorio en la Municipalidad, que cristaliza años después en el proyecto URBAL sobre un Plan Maestro para la ex hacienda Siete Hermanas.
jueves, mayo 11, 2006
Palmar de Petorca
El sábado pasado visitamos el palmar de Petorca con un grupo de profesores y ayudantes de las universidades de Valparaíso y Católica de Valparaíso. Para acceder al palmar, ubicado en el valle del Petorca, salimos desde la Panamericana (ruta 5) hacia la Estación de Longotoma.Adentrados ya en el valle, dejando atrás la vaguada costera, el sol calentaba la ruta y el automóvil. Pasado Artificio, a la altura de Pedegua, doblamos hacia la cuesta de Las Palmas, atravesando el río. (ver mapa)
Después de algunos kilómetros, el Palmar comienza a revelarse con la silueta de algunas palmas recortadas en la cresta de los cerros. Más arriba, ya entre algunas palmas que aparecen a ambos lados del camino, paramos en un quiosco en la quebrada de El Manzano y comenzamos el ascenso a pie, por un camino de tierra que lleva a alguna de las minas de cuarzo de las que se encuentran varias en el sector.

Hay una gran abundancia de palmas, quillayes y litres por toda el área de la subida. Exhaustos por el sol, la subida y el ir y venir entre las distintas especies de arbustos, hierbas, líquenes y árboles que a los ecólogos subyuga, llegamos a una meseta donde las palmas se encuentran más concentradas y se puede observar el valle. Nos llamó la atención también un amplio afloramiento de roca sobre la que crecen chaguales y unas palmas achaparradas.

Bajo el sol, todo el equipo, de izquiera a derecha: Claudio Alvarado, Aniela Chamorro, Francisco Aguirre, Lorena Flores, María Eliana Portal y Waldo Romero.
Ya de vuelta en el automóvil, seguimos el camino hasta la entrada del túnel que permite pasar hacia la Cuarta Región. Nos detuvimos a apreciar el panorama y la distribución de las palmas. Considerando los ejemplares que teníamos a la vista y las que vimos en la quebrada de El Manzano, nos pareció que el número de 500 palmas reportado para este palmar, es muy bajo; debe haber por lo mil ejemplares. Ver más fotos.
El paso del túnel fue para alguna de nuestras acompañantes lo más emocionante de la ruta. Se extiende por algo más de 1 km, y como fue construido para el uso del tren de trocha angosta, es estrecho, de una sola vía, oscuro y con curvas. Como no había semáforo o método alguno para indicar preferencia de vía, toqué la bocina, prendí las luces altas y nos adentramos con decisión. No apareció el tren, que ya no corre hace 30 años, ni algún otro vehículo, en sentido contrario, hasta salir al otro lado.
Bajando hacia el Quilimarí divisamos unos pocos ejemplares de palmas adultas aisladas. El palmar, entonces, se ubica solamente en la vertiente de exposición sur del cordón de cerros.
Seguimos bajando hacia Tilama por la ruta del antiguo ferrocarril, actualmente convertida en camino, y luego doblamos hacia la costa por el valle del Quilimarí. En cierto tramo divisamos un conjunto de palmas en lo alto de los cerros (exposición sur también). Con anteojos de larga vista, buscando la fronda iluminada lateralmente por el sol de la tarde, alcancé a contar 23 ejemplares. Asumimos que se trataba del palmar de Tilama.
Siguiendo por el camino de tierra hacia la costa, mientras conducía, mis compañeros seguían preocupados de descubrir uno que otro ejemplar aislado de palma. Los últimos tres estaban sobre el embalse de Culimo. Más abajo entramos nuevamente a la niebla que estuvo instalada todo el día en la costa.











