El gesto de salvar el patrimonio hay que hacerlo ya. Y tiene que ser un gesto fuerte, porque la destrucción es irreversible, lo que se demuele se pierde. Cuando alguien se lleva un cuadro valioso del país, todos lamentamos que se pierda una pieza de nuestro patrimonio, pero al menos sabemos que ese cuadro sigue existiendo, está en alguna parte. Lo que se demuele no existe más ni existirá. Es como si quemaran los cuadros.
y la interesante propuesta de la Ley de los 50 años:
La Ley de los 50 Años consiste, en esencia, en ordenar que todo edificio que haya cumplido cincuenta años o más tenga que tener una autorización especial para ser demolido. La ley –o, más rigurosamente hablando, la idea– es invertir el sistema actual, en el que se puede demoler sin más cualquier cosa que no esté catalogada monumento histórico. En cierto sentido, todo edificio que haya cumplido sus 50 estaría protegido y necesitaría un permiso para ser demolido que puede ser concedido o no.
El sábado pasado visitamos el 
























